Homenaje a Pessoa

Diciembre, 31

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En la noche terrible, sustancia natural de todas las noches,

en la noche de insomnio, sustancia natural de todas mis noches,

recuerdo, velando en una modorra incómoda,

recuerdo lo que hice y lo que podía haber hecho en la vida.

Recuerdo, y una angustia

se esparce por mí todo como un frío del cuerpo o un miedo.

Lo irreparable de mi pasado -¡ese sí que es el cadaver!

Todos los demás cadáveres es posible que sean ilusión.

Todos los muertos puede ser que estén vivos en otra parte.

Todos mis propios momentos pasados puede ser que existan

en alguna parte,

en la ilusión del espacio y el tiempo,

en la falsedad del transcurrir.

Pero lo que yo no he sido, lo que no he hecho, lo que ni

siquiera he soñado;

lo que sólo ahora veo que debería haber hecho,

lo que sólo ahora veo claramente que debería haber sido-

eso es lo que es el muerto más allá de todos los dioses,

eso -y fue después de todo lo mejor de mí- es lo que ni los

dioses hacen vivir…

 

Si en determinado momento

me hubiese vuelto para la izquierda en lugar de para la derecha;

si en cierto instante

hubiese dicho sí en lugar de no, o no en lugar de sí,

si en determinada conversación

hubiese tenido las frases que sólo ahora, en el entresueño, elaboro-

si todo esto hubiese sido así,

sería hoy otro, y quizá el Universo entero

sería insensiblemente llevado a ser también otro.

 

Pero no me volví hacia el lado irreparablemente perdido,

no me volví ni pensé en volverme, y solo ahora me doy cuenta;

pero no dije no, o no dije sí, y sólo ahora veo que no lo dije;

pero las frases que faltó decir en aquel momento me surgen todas,

claras, inevitables, naturales,

la conversación terminada concluyentemente,

el asunto totalmente resuelto…

 

Pero sólo ahora lo que nunca fui, ni seré para atrás, me duele.

El que malogré de veras no tiene esperanza ninguna,

en ningún sistema metafísico.

Puede ser que a otro mundo pueda llevar lo que he soñado,

pero ¿podré llevar a otro mundo lo que me olvidé de soñar?

Ésos sí, los sueños por haber, son los que son el cadáver.

Lo entierro en mi corazón para siempre, para todo el tiempo,

para todos los universos,

 

esta noche en la que no duermo, y el sosiego me rodea

como una verdad en la que no tengo parte,

y, afuera, la luz de la luna, como la esperanza que no tengo, es

invisible para mí.

 

 

                                                                                                                                                                                  Fernando Pessoa

amelie

Diciembre, 30

escuchar la banda sonora de Amelie me hace atrasar, por lo menos, cinco años. mínimo.

Diciembre, 30

Sigue subiendo.

Diciembre, 24

Fin de año. Paréntesis entre lo que ya fue, y lo por venir. Suspendido en la nada. Nada se puede cambiar, nada se puede hacer aún. Habrá que esperar.