complicidad
Febrero, 29
cómo participar de aglomeraciones de sinsentidos sin ser cómplices de ellas. cómo construir un muro alrededor de uno, que preserve la propia mente de los ataques incesantes de los hombres dormidos. cómo saber si uno, progresivamente, no se va convirtiendo en uno de ellos, aun sin saberlo.
cómo no salir corriendo en la dirección opuesta sin sentirse aun más cómplice por haber escapado callando.
Si uno no es parte de la solución, es parte del problema.
Es complicado, pero es así…
Besos.
¿no hay siempre una tercera posibilidad?
¿y si uno no es parte del problema pero no tiene el poder para ser la solución?
A ver si esta vez el espacio subterráneo de la virtualidad no me come. Che, desde ayer que leo tus blogs y sub-blogs, y ayer mismo puse lo que puse en “lo que no entiendo”, pero después de haber fracasado, el vejete, al tratar de enviar antes otro comentario mucho más largo, que se borró. Y hoy, que puedo seguir leyendo, veo que lo que decía ahí y el éter se deglutió es justamente lo que vos decís bajo “complicidad”. O sea que sabés lo que yo creía que no sabías. Y sí, yo pienso exactamente igual que Katto, y me veo otra vez -harto de oírme a mí mismo, porque lo peor es que ni yo mismo logro escucharme, y es grave- citando y citándome a Dostoievsky: Todos somos responsables de todo ante todos. responsables, no culpables. no somos todos los mismos hijísimos de putísima que enumerás con tu elocuencia inigualable en “lo que no entiendo”, pero tampoco somos los buenos de la película. Cómo sería una tercera posibilidad para lo que dice Katto? Sería algo como “no ser parte, a secas”. Pero si el problema es de todos, la solución es de todos, eso es lo que él quiere decir. tonces, si no sos parte, sos parte: del problema.
Perdón, Catto. No miré bien.
Me hago siempre esa misma pregunta, mientras participo, mirando con los ojos entrecerrados las cosas que no quisiera ver, pero viendolas igual. Me siento cómplice, y muy mal por eso… Pero cuando me asqueo lo suficiente y abro la boca, porque me aterra la sospecha de que si me sigo quedando callada un día me voy a despertar formando parte… descubro que no se puede decir. Que no hay nada que esclarecer, que son posturas tan opuestas. Aunque te veas dentro, aun sin querer. No es lo mismo.
ay Luna
usted siempre entiende